miércoles, 28 de abril de 2010

Puentes-tráfico peatonal y rodado




La necesidad imperiosa de conectar ambas orillas de la ciudad, obligan a la construcción de numerosos puentes a lo largo del río. Ésta práctica lleva implícito el consiguiente crecimiento de la ciudad hacia ambas zonas.

En algunos casos estos puentes se establecen como grandes moles que no guardan relación con el entorno en el que se ubican y únicamente atienden a una cuestión de “modas”, y en otros casos estos puentes no pretenden destacar, sino únicamente servir de unión entre las dos partes estructurantes de la ciudad.

En la mayoría de los casos, esta unión queda potenciada del lado del tráfico rodado, quedando el peatón relegado a un segundo papel. Son pocos los elementos que disponen al peatón en un primer plano. En la ciudad, podemos contabilizar un único puente peatonal a día de hoy: la pasarela de la cartuja.

¿No sería conveniente establecer un tráfico peatonal sobre el curso del río en lugar de seguir construyendo pasos que favorezcan el tráfico rodado? La ciudad debe ser para el ciudadano, para el peatón.

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