Si buscamos en la ciudad de Sevilla imágenes que evoquen una sensación de tranquilidad o evasión nos remontamos a los parques o paseos por el río, que gracias a los elementos de la naturaleza consiguen trasportarnos de una ciudad congestionada a un espacio de estampas e imágenes que nos evocan sensaciones agradables.
Tras un análisis reflexivo sobre la ciudad y sus espacios públicos encontramos una importante carencia de espacios verdes de “estar”, alejados del bullicio de una ciudad con un tráfico caótico.
Si nos centramos en el “pulmón” principal de la ciudad de Sevilla, es decir, su río, detectamos situaciones muy contradictorias. Se trata de todo un mundo de contrastes: todos los puentes no se viven de la misma forma a pesar de que todos ellos se destinan al tráfico. ¿A qué se debe este fenómeno? En las imágenes expuestas podemos ver que los puentes dotados de zonas de paseo y esparcimiento, con alguna zona verde tienen mucha más vida que aquellos que únicamente se rodean de tráfico.
Hemos detectado que los espacios que mejor funcionan como lugar de interacción y relación entre personas son estas “estampas” que mostramos de la ciudad. ¿Qué pasaría si toda la ciudad estuviese constituida por imágenes de este tipo? Imágenes que en la realidad se transformen en lugares de estancia, no únicamente en lugares de paso.
Hablamos de una posible conexión de espacios de la ciudad; un recorrido que conecte las “estampas” ya existentes de nuestra ciudad. Una “nueva trama” en la ciudad, donde el tráfico privado queda enterrado y las vías principales se convierten en nuevos espacios de estar que enlazan las principales zonas verdes de la ciudad. Estas líneas de conexión adquieren de esta forma un carácter más acogedor, destinándose al disfrute del peatón, tal y como veremos en los planteamientos que proyectamos.
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